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TIPOS DE VINO
Existen muchas posibles clasificaciones de
los vinos, dependiendo de criterios fundamentados en atributos
tales como el color final de la bebida (tintos, blancos, rosados),
origen geográfico-histórico (vinos del nuevo
mundo, vinos del viejo mundo), origen geográfico, su
contenido de azúcares residuales (vinos secos, dulces),
etc. La clasificación oficial es un tema reciente en
la historia del vino y compete a las autoridades sanitarias
de tal forma que se pueda legislar homogéneamente.
Los sistemas de clasificación en la actualidad se fundamentan
en las regiones. En la actualidad se ofrecen vinos desalcoholizados
que poseen pequeñas cantidades de alcohol al mismo
tiempo que poseen su aroma. Una de las técnicas para
elaborar este tipo de vinos es la osmosis inversa.
Existen en enología una gran variedad
de tipos de vinos. Entre ellos se tiene la siguiente clasificación:
Vinos clásicos: elaborados de acuerdo con
la definición anterior, sin que intervengan sustancias
ni prácticas empleadas para los "vinos especiales",
sin tener en cuenta su graduación, siempre que sea
natural. Entre ellos se distinguen, al menos:
Vinos tintos: elaborados mayoritariamente a partir
de uvas tintas, como el color está en el hollejo, normalmente
la fermentación se debe realizar con el mosto y el
hollejo, y sólo una vez terminada la fermentación
(unos 20 días) se procede al descube o sangrado. El
vino tinto se puede envejecer, y en función del tiempo
que pase en tonel, barrica y botella, se suele clasificar
en:
+ Joven o Cosechero: entre cero y seis meses en barrica de
madera.
+ Crianza: dos años de vejez, de los cuales al menos
seis meses en madera.
+ Reserva (RSV): tres años de vejez, de los cuales
al menos uno en madera.
+ Gran Reserva: cinco años, de los cuales al menos
dos en madera.
Vinos blancos: se pueden elaborar con uvas blancas
o tintas, en este segundo caso separando el mosto del hollejo
inmediatamente, para que no le dé color. En general
la fermentación se realiza con mosto, separado de hollejos,
pepitas, raspones, etcétera, y aunque no es frecuente
añejarlo, existen vinos blancos con crianza.
Vinos rosados: son vinos elaborados con uvas tintas
en los que se permite una cierta maceración ("maceración
de una noche") de la uva antes del prensado del mosto,
de esta forma el mosto toma algo de color. Luego se fermenta
el mosto filtrado, otro método menos purista es la
mezcla adecuada de caldos de vinos tintos con vinos blancos.
Vinos claretes: su nombre proviene de la perversión
e imitación de "Claret", el vino pálido
tinto de origen Burdeos. Comúnmente se elaboran con
uvas tintas y blancas, realizando la fermentación con
los hollejos. Su elaboración está justificada
cuando se quiere producir vino con suficiente color rosado
pero no se dispone de la cantidad necesaria de uvas tintas.
Vinos de hielo: son vinos blancos producidos originalmente
en Alemania y más tarde también en Francia y
Canadá; se caracterizan porque las uvas se cosechan
en diciembre (pleno invierno boreal), al estar frías
por reacciones químicas naturales de ellas
se obtienen estos vinos, que resultan muy dulces y ácidos.
Vinos varietales: por contraposición a los
vinos "genéricos" o mezclados; un vino varietal
es aquel en el cual predomina cierta variedad o cepaje de
uva; para catalogar de varietal a un vino se tiene en cuenta
el porcentaje de la cepa, se considera que un buen varietal
debe tener entre un 80% a un 100% de determinada cepa de uva.
Vino de boutique es el nombre que se da a los vinos
de producción casi artesanal aunque dedicados al gran
mercado; en la elaboración del vino de autor o vino
boutique se pone el énfasis casi absolutamente en la
calidad sobre la cantidad y buscando que el producto tenga
una notoria "personalidad".
Vino medicinal, como el adjetivo lo indica se trata
de todo vino al cual se le atribuyan propiedades medicinales
específicas (a más de las que ya posee el vino
típico), entre estos los más conocidos están
los vinos quinados ya que han recibido la adición de
quina u otra sustancia medicinal autorizada por la legislación.
Chacolí: vino obtenido de la fermentación
alcohólica del zumo de las uvas, que por causas meteorológicas
no han madurado normalmente.
Vino generoso: puede ser seco o dulce; posee mayor
graduación alcohólica que el corriente, añejado
y elaborado con métodos particulares. Además
se suele envejecer por el sistema de solera en el que las
cosechas de diferentes años se van mezclando gradualmente.
Este vino a veces es conocido como vino fortificado.
Vino espumoso o de aguja: contiene anhídrido
carbónico producido en su seno, originado por una segunda
fermentación alcohólica en un envase cerrado.
La calidad del vino espunosos depende del tipo de envase en
el que se haga esta segunda fermentación. Según
este criterio, se distinguen tres clases de vinos espumosos:
Cava ó champán: obtenido a partir
de una segunda fermentación en botella.
Transfer: obtenido a partir de vino cuya segunda fermentación
se realiza en envases de gran capacidad para después
terminar su maduración en la botella.
Gran Vas: obtenido a partir de una segunda fermentación
en envases de gran capacidad cerrados a presión.
Vino gasificado: se le ha añadido anhídrido
carbónico después de haber terminado su elaboración.
Vermut: bebida en cuya elaboración entra a formar
parte el vino, con adición de azúcar o mosto
de uva concentrado y extractos o aromas obtenidos de plantas
aromáticas. Otras bebidas análogas que no cumplan
estos requisitos se llamarán «aperitivos».
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