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FORMAS DE SERVIR EL VINO
También es costumbre que los vinos blancos se beban
frescos (que tengan una temperatura de entre 8°C a 10°C)
y que los vinos tintos se beban a «temperatura ambiente»
(para esto se descorchan aproximadamente entre una a media
hora antes de ser bebidos), entendiendo como tal la de la
bodega, y en tal caso se aconseja beber un vino tinto que
tenga una temperatura de 18°C a 25°C (algunos consideran
temperaturas incluso más bajas: 15°C, e incluso
13°C para los tintos jóvenes o los claretes). En
cuanto a los vinos blancos, aunque el consejo de beberlos
frescos es generalizado, existe la excepción cuando
se bebe en climas fríos; por su parte los espumosos
como el champagne pueden llegar a servirse con sus botellas
dentro de envases con hielo y es aconsejable evitar cambios
bruscos de temperatura como los producidos por un congelador.
En cuanto al champagne, aunque es popular y divertido hacer
el mayor ruido al destapar las botellas e incluso hacer «saltar»
parte de este vino al ser destapado, la etiqueta establece
que el destapado debe ser silencioso (esto se entiende principalmente
en los restaurantes, lugares en los cuales no se debe importunar
a los demás concurrentes).
El decante: existen recipientes decantadores
en los cuales se vierten los vinos para que se aireén
y se decanten sus sedimentos. El vino así destapa sus
aromas ("se abre") permitiendo apreciarlos mejor.

Se recomienda el uso de copas de cristal transparante para
poder apreciar el color y las tonalidades del vino (excepcionalmente
se usan en ocasiones copas coloreadas para degustar los vinos
blancos de Alsacia y el Rin) estas copas, como las que se
observan en las fotos, poseén una ligera combadura
hacia adentro (no tan evidente como en las copas de cognac)
y una boca bastante ancha, la ligera combadura permite mantener
mejor los aromas, la boca ancha posibilita ver mejor los matices
y brillos del vino. Estas copas se llenan en sus 2/3 con vino
y luego el vino se bebe lentamente para poder apreciar las
distintas «tonalidades» gustativas. Una excepción
importante en la forma de las copas para vino la constituyen
las copas para vinos espumosos como el champagne («champaña»):
fue común que se bebiera el vino espumoso en copas
de amplias bocas, aunque lo más correcto es todo lo
contrario: los vinos tipo champagne se toman en copas alargadas
y estrechas.
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