|
EMBOTELLADO DEL VINO
El embotellado es una operación relativamente reciente
en la historia del vino. Se empezó a realizar cuando
era posible elaborar vidrios más robustos y asequibles.
Las botellas de vino primitivas tenían una forma abombada
(similar a los actuales bocksbeutel alemanes). El embotellado
es un conjunto de operaciones (generalmente realizadas de
forma mecánica) para el acondicionamiento final del
vino con el objeto de realizar su expedición y venta
final al consumidor. Las botellas actuales tienen un volumen
estandar de 750 ml. Un elemento importante en el embotellado
es la encapsulación que puede emplear tapones de materiales
naturales (tapón de corcho), semisintéticos,
sintéticos y cápsulas metálicas. Por
regla general antes de embotellar se realizan operaciones
de:
Clarificación - Corresponden
al conjunto de operaciones que hacen del vino un líquido
limpido, para ello se emplean diversas substancias.
Estabilización - Con el objeto
de que sea permanente en el tiempo la limpidez lograda en
la clarificación.
Filtración - La filtración
elimina cualquier residuo del proceso de elaboración
del vino.
El taponado acaba el proceso de embotellamiento
en los vinos. Se puede decir que tras el embotellado el contacto
con el aire es practicamente nulo, es por esta razón
por la que el vino deja de envejecer (oxidarse). El cristal
es impermeable al aire, pero otros recipientes como el cartón
no poseen esta característica. En algunos casos el
oxígeno disuelto en el vino puede hacer que se produzcan
reacciones de oxidación fenólica que se debominan:
"enfermedad de la botella" y es considerado uno
de los defectos del vino. Uno de los compuestos más
habituales en los vinos envejecidos es dimetil sulfido (CH3-S-CH3)
que posee un sabor similar al "repollo" y se forma
en maduración dentro de la botella, su formación
no está muy explicada. El corcho empleado en el sellado
de las botellas es de uso mayoritario en el mundo.
|