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ALMACENAMIENTO DEL VINO
No todos los vinos están preparados
para largos periodos de almacenamiento (o añejado),
la gran mayoría es aconsejable se consuma en el propio
año. Por regla general los vinos tintos se conservan
mejor que los blancos. Un primer añejado puede darse
en las propias bodegas, los vinos finos suelen ser guardados
en toneles de roble, la madera de éstos suele conferirles,
añadirles, matices especiales a los vinos en ellas
guardados. No todos los vinos pueden ser añejados,
de echo tan sólo un 1% de los vinos puede hacerlo.
En las viviendas se recomienda guardar los vinos finos en
bodegas domiciliarias, las cuales pueden ser pequeños
ambientes oscuros y frescos en los cuales se depositan acostadas
las botellas. Salvo cosechas excepcionales no se necesitan
más de cuatro años para buen añejamiento,
un vino fino de cosecha no excepcional puede llegar a "oxidarse"
si el añejado supera los cuatro años.
Uno de los problemas que puede haber con el vino es la denominada
contaminación del corcho, debido a la presencia de
2,4,6-tricloroanisola (Abreviadamente denominado como TCA).
Los corchos de botellas afectados suelen presentar un olor
enmohecido. Suele presentarse en botellas almacenadas junto
a grandes depósitos de madera. Este problema fue de
grandes dimensiones en algunos países en la décadda
de los 90, lo que vino a dar en una nueva generación
de tapones alternativos al corcho.
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